El tiempo de las cosas
Recordar los tiempos que nos hacían felices en nuestra infancia e incluso adolescencia es una de las actividades favoritas de aquellos que poco a poco vamos adentrándonos en las profundidades de la vejez. A los ancianos lo único que les queda es volver a los viejos tiempos, platicarnos sobre las cosas que conocen de cuando eran jóvenes y bellos. Y no digo que yo sea viejo, pero vaya que he estado en miles de conversaciones con amigos o familiares rememorando días de antaño, cuando era significativamente menos lúcido, pero siempre pensando que aquellos eran tiempos dorados. La programación en televisión era mejor, la música era mejor... si nos ponemos nostálgicos todo era mejor. La verdad es que muchas de las cosas que nos gustaban, realmente no eran como las recordamos. Como vil millenial que soy, mis experiencias giran en torno a una infancia noventera y adolescencia “dosmilera”, en caso de que quien esté leyendo esto no acabe de estar de acuerdo conmigo.
En una ocasión debatía con amigos cuál era el mejor videojuego de todos los tiempos (debate en el que más de uno seguro ha estado, seguramente con cualquier otro tema: cine, literatura, pintura, etc.), y quienes me conocen no se sorprenderán con mi respuesta: La Leyenda de Zelda: Ocarina del Tiempo. La famosa saga de Nintendo, que en mi opinión marcó un parteaguas en el mundo del videojuego. Para quienes no conozcan el videojuego, es un juego de acción-aventura ambientado en un mundo ficticio con elementos medievales, la clásica historia del héroe que debe rescatar una princesa, franquicia que por alguna extraña razón siempre lleva en el título el nombre de la princesa quien hace poco acto de presencia en lugar de la del héroe... pero bueno, no nos desviemos. El juego en muchas ocasiones es rechazado por los gamers por tratarse de juegos relativamente sencillos, con historias que pueden parecer repetitivas. Pero aún con esto, yo pertenezco al vasto grupo de gente que le defiende fervorosamente, y creo que en gran parte se debe a la nostalgia y lo que este juego significó en mi etapa infantil. Siempre que un amigo me dice que no jugado jamás este videojuego, y al ver mi fanatismo se convence de que será bueno darle una oportunidad, ya estoy casi seguro de sus comentarios una vez termine de jugarlo, pues lo normal es que «no está tan bueno, creo que está algo sobrevalorado».
Claro que las cosas sobrevaloradas tienen ese adjetivo por una razón, pues de alguna manera tuvo que volverse tan popular al grado de que ahora cansa escuchar hablar de ello. ¡Y esto es porque sí fue realmente bueno y mucha gente dio cuenta de ello! Pero vuelvan a leer esa ultima frase: FUE realmente bueno. El argumento que normalmente doy a quienes no logran entender como fue que me uní a las filas de fanáticos de la saga por un juego que llega quedarse un poco corto comparado con juegos actuales como Dark Souls, GTA, The Witcher, Skyrim, etc., es que «no lo jugaste en su tiempo».
Y claro que aquí entra mucho en juego la nostalgia, que nos dice qué cosas son mejores que otras en base a nuestros limitados gustos infantiles, o nuestros emocionales gustos adolescentes. Y siempre diciéndonos que lo mejor de lo mejor es aquello que evoca buenos recuerdos. La artista Julia Lepetit ilustra muy bien este tipo de discusiones, especialmente hablando de Zelda (aunque es aplicable a cualquier franquicia):
Muchas veces la nostalgia puede ser una mala amiga, diciéndonos cómo eran geniales varias cosas de nuestra juventud, y al hacernos voltear atrás ¡ser testigos del horror! Cualquiera que siga disciplinas como el cine, la música, la literatura o los videojuegos con un
ojo más critico que el común de los mortales cae rápido en cuenta de que los gustos de su juventud eran en su mayoría basura. Siempre y
cuando pueda verlos nuevamente con todo ese conocimiento adquirido a
base de lecturas, lógica, charlas con personas que saben del tema o
simple experiencia que hace que entre más veamos/juguemos/escuchemos
nuestro paladar se vuelva más sofisticado.
Recuerdo hace unos años cuando quise volver a ver la caricatura de los X-Men, de esa intro que dejo aquí abajo que tanto me encantaba. Añoraba tanto poder volver a verla, era una de mis caricaturas favoritas de niño. Cual fue mi sorpresa que cuando se me cumplió el deseo no pude terminar de ver un solo episodio por lo aburrida y con malos diálogos que me resultó. La nostalgia venía vendiéndome esto como algo fascinante por tanto tiempo que quedé muy decepcionado.
Pero claro que también la perspectiva cambia depende de los ojos con que se mire. Mucho entra en juego, como el tiempo y los gustos de cada persona. Y normalmente los gustos de la mayoría de la gente tienden a ser parecidos en un tiempo determinado. Cada generación tiene gustos muy similares entre sus miembros, pues “es lo que hay” y no por eso significa que las cosas sean malas, es solo que no estamos en el tiempo correcto para apreciarlas.
Hace poco terminé de leer el Diario de un Don Nadie, de los hermanos George y Weedon Grossmith. Una comedia sobre un hombre de clase media que aspira a ser “alguien” importante, fue un gran éxito en la Inglaterra de 1888 y que dicen fundó las bases de la comedia británica, calificado como “El libro más divertido del mundo” por algún desconocido en la misma cubierta del libro. Supongo que como soy de fácil convencer, esto me hizo comprarlo sin titubear. La verdad que de gracioso le encontré muy poco, ya sea por lo poco relacionado que estoy con las situaciones o por como los personajes se suelen ofenden por cualquier cosa (si creen que las nuevas generaciones de todo se ofenden, deberían voltear a las clases media y alta británicas del siglo XIX). Al final alguna situación por ahí me causó un soplido por la nariz, pero la verdad sé que la historia no está pensada para gente como yo (gente del futuro con humor del futuro). Reconozco que en su tiempo pudo ser todo un éxito, pero ahora se ha alejado bastante de lo que era la comedia en aquellos tiempos. Si quisiéramos re-popularizar esta comedia, se tendría que ambientar al mundo actual, pero eso haría que deje de ser la obra que es. Y pregunto ¿El que sea antigua la hace mala ante los nuevos estándares de comedia? ¿El que tengamos diferentes estándares de comedia la convierte en una novela mala de un humor muy blanco, simple y bobo?
Pero claro que no. La novela es buena si la visualizas en su época, pudo haber más de un chiste original ahi que ahora es un cliché. Pero la verdad es que nunca sabremos como fue leerla en su tiempo y ese aspecto que la convirtió en un éxito es algo que tal vez nunca volvamos a ver. Hay muchas cosas que de no verse, escucharse o jugarse en el tiempo adecuado, no tendrán el mismo impacto. Diría que es como no haber escuchado música Grunge en la década de los noventa o The Mamas and the Papas en los sesentas, pero la música es algo ambigua y depende el mood en que nos encontremos podemos llegarla a apreciar sin necesidad de meternos “en su época”. Pero estos son algunos ejemplos de cosas que tienen enormes bases de fans y que, en mi opinión, no suelen ser tan geniales si intentas experimentarlos por primera vez a tus 20 o 30 años y seguramente no te conviertas en fan como lo hicieron otros miles cuando eran niños: nunca haber visto la primer trilogía de Star Wars (episodios IV al VI), no haber jugado Kingdom Hearts, no haber jugado The Legend of Zelda: Ocarina of Time, incluso no haber visto la serie original de Star Trek (esta franquicia, aunque no le fue tan mal en taquilla a su reboot, ha tenido dificultades intentando reclutar nuevos fans, especialmente porque los jovenes de hoy ¡No vieron la serie en su tiempo!). Lo sé, son pocos ejemplos, ¿se les ocurre algún otro?
En fin, como decía sobre la perspectiva, muchas cosas que ahora creemos que son malas para otras personas aún no han perdido el encanto y viceversa. Lo mejor que podemos hacer es no obligar a los demás a que piensen como nosotros, porque los demás pueden no tener gustos “refinados” como los estudiantes de cine, o pueden venir bañados por una cultura totalmente distinta a la nuestra (tomando en cuenta que para muchas personas “lo que estaba en onda dejó de ser onda y la onda de ondas ahora les parece muy mala onda”), entonces solo nos veremos como unos pesados tratando de convencer a los demás por cosas como por qué How I Met Your Mother es mejor que Friends y por qué mi juventud fue mejor que la tuya. Pero bueno, sin conflictos de este tipo tal vez la vida sería aburrida, pues tenemos que pelear con alguien sobre algo, y quien mejor que tus amigos.
Les dejo este video que acabo de encontrar para aquellos que quieran saber más sobre Zelda:

Comentarios
Publicar un comentario